Por Elvia M. Pacheco de Puche

Cada día nos acercamos más a LA NAVIDAD... Ya nos está llegando el sabor de las deliciosas comidas típicas de la época, y todo para dar gusto a nuestro paladar.
LA NAVIDAD es también: velas, flores de pascuas, aguinaldos, parrandas, regalos, promesas, fuego en los corazones y muchas otras cosas, pero LA NAVIDAD es mucho más que eso, ES UN ESTADO DE CONCIENCIA QUE DEBEMOS ALCANZAR.
LA NAVIDAD no depende de ninguna de las cosas anunciadas arriba…El Valor de una LUZ más cálida que la de las velas, es la PAZ que viene en oración, de la comunión con Dios. Más confortable que el fuego de una chimenea, es la esperanza que eleva el Espíritu más alto que los sonidos de los cánticos en la noche. Un sentimiento de expectativa Navideña mantiene durante todo el año el árbol en nuestra mente, sin marchitarse, siempre verde y creciente.
Pero también LA NAVIDAD es una paradoja: Un tiempo de cosas nuevas y renacimiento y, a la vez, un tiempo en el que se venera la tradición. En LA NAVIDAD se conjuga «lo viejo» y «lo nuevo», entretejido en un paquete envuelto para regalo, listo para que lo abramos y disfrutemos de aquella alegría que brota como un manantial en nuestros corazones llenos de FE, DE ESPERANZA, DE CARIDAD. Tres Virtudes Teologales que muchos hemos olvidado y necesitamos desarrollar para que el NIÑO JESUS, se geste en nuestros corazones y lleguemos a alcanzar la estatura de «CRISTO RESUCITADO».
GRACIAS POR PERMITIRME COMPARTIR ESTOS MINUTOS CONTIGO.