Por Elvia M. Pacheco de Puche

LA IMPORTANCIA DEL CONOCIMIENTO DE SI MISMO. Vamos a compartir hoy sobre este importante tema. El conocimiento de si mismo es sumamente importante, ya que de ello depende el Amarnos y aceptarnos. Una vez que se va produciendo ese aprendizaje, ese desarrollo, ese proceso, inherente a él se va, así mismo, produciendo el Amar y aceptar a los demás, sin mirajes, sin exigencias, sin un decir: «YO TE ACEPTO Y TE AMO…SI TU…»
Dirás: Eso está bien, tiene lógica lo que dices, pero ¿Cómo lograrlo?, ahí está el meollo, el centro, la importancia del asunto. El primer paso es Amarnos y aceptarnos tal como somos, en este instante del tiempo:»Aquí y Ahora», con nuestros defectos y virtudes y estar abiertos para los cambios que a partir de este momento estaremos dispuestos a introducir para ser cada vez mejor persona.
El problema radica en que nosotros, inconscientemente, nos culpamos por las cosas que no hacemos o hemos hecho bien y eso ha ido carcomiendo nuestros valores, nuestras virtudes y ha arrojado como resultado una Autoestima o «bien baja» o «bien «falsa», que es aquella que el populacho llama «complejo de inferioridad», refiriéndose a alguien que se las quiere echar de más de lo que realmente es. «Cuántos de nosotros, en este momento, estamos dispuestos a lograr esto?. Muchas veces nos cuesta dejar viejas costumbres, porque nos parece más fácil, más cómodo seguir siendo como siempre hemos sido, ya que como hemos estado acostumbrados a echarle la culpa de lo que nos sucede a los demás, no queremos asumir la responsabilidad de nuestras propias debilidades.
Uno de los resultados del Conocimiento de Sí Mismo, es la responsabilidad ante los hechos y circunstancias que nos suceden, convirtiéndonos, al mismo tiempo, en director, protagonista, productor y actor en el escenario de nuestra vida, ya no necesitamos culpar a los demás, porque estando conscientes de que integramos todos los personajes en esa obra que es nuestra vida, nos sentimos libre y feliz, porque nos hemos encontrado, nos hemos conocido y nos hemos visto «cara a cara».
GRACIAS POR PERMITIRME COMPARTIR ESTOS MINUTOS…SIGAMOS SIENDO SIEMPRE COMO EL RIO, QUE NO BEBE SU PROPIA AGUA.