Por Elvia M. Pacheco de Puche.

¿Cree acaso que tus padres te crearon?. Tu madre y tu padre son tus padres genéticos, pero no te crearon. En un entendimiento más profundo, ellos son tus hermanos amados, y tú eres, en verdad, tan viejo/a como ellos/as, ya que todas las entidades fueron creadas en el mismo momento. Todas nacieron cuando Dios, el Gran y Magnífico Pensamiento, se contempló a sí mismo y se extendió hasta la brillantez de la Luz. Ese fue tu comienzo y tu nacimiento. Tu verdadero Padre es Dios, el principio Madre/Padre de toda vida.
Considera esto por un momento: ¿Qué es lo que Amas de otra entidad?. ¿Es el cuerpo? No. Lo que tu amas es su esencia, el Yo invisible que yace detrás de los ojos. Lo que tú amas en otro, es la esencia invisible que hace que el cuerpo funcione, que los ojos parpadeen, que respires, que la voz sea melodiosa, que el cabello tenga brillo y las manos tacto.
Tu cuerpo es una máquina refinada y maravillosa, y en verdad, lo es, pero no es nada sin aquello que lo hace funcionar, que eres tú. Lo que eres no es tu cuerpo, sino una colección de pensamientos o sentimientos que se presentan como una personalidad única. ¿Y has visto alguna vez tus pensamientos?. ¿Has visto alguna vez tu personalidad? Y tu risa, podrías oirla sin tu cuerpo? No tienes idea de cuán grande eres en realidad. Porque lo que eres realmente es tan invisible como el viento. Así como yo soy un enigma para tí, también lo eres para ti mismo, el mayor enigma de todos.
¿Sabes lo que eres sin tus pretensiones?. ¿Sin las máscaras que llevas?. ¿Sin tu armadura de corazón duro? En el centro de tu ser, tú eres Dios, el gran misterio para la humanidad, nunca estuvo fuera de tí. Pues lo que se oculta detrás de tus ojos, detrás de tus finas ropas, detrás de la ilusión de tu rostro, es la virtud invisible del pensamiento llamado DIOS. LA PERSONALIDAD (YO), QUE HACE QUE TÚ SEAS TÚ.
Dios dentro de tí es la sublime inteligencia que te acredita y te da el impresionante poder de crear, es la maravillosa fuerza vital que sostiene tu vida por siempre y para siempre.
GRACIAS POR PERMITIRME COMPARTIR ESTOS MINUTOS. LA PRÓXIMA SEMANA CONTINUAMOS SOBRE ESTE TEMA. QUIEN CAMINA CONTIGO HACIA LA LUZ, tu Elvia.